LA IMPORTANCIA DE SABER AYUDAR:

Los humanos somos animales con una alta carga moral a la hora de ayudar a otros. Si vemos una situación (aunque no sea necesario) nos vemos empujados a ayudar al de enfrente. Esa necesidad de ayudar suele también influir en positivo en los animales, aunque a veces con la mejor intención también en negativo. Para mí los refugios de animales hacen una buena función porque se encargan de ayudar a animales en situaciones de maltrato o abandono. Pero suelo encontrarme algunos refugios que tienen muy buena intención pero a veces mucha falta de información, esa falta de información es la que les hace cometer errores aparentemente insignificantes pero que pueden entorpecer el bienestar del animal al que están ayudando e incluso favorecer aquello contra lo que luchan: el abandono y la tenencia irrespetuosa.

Quitando a aquellas asociaciones que se preocupan más por sacar dinero acosta de los animales o aún peor, coger perros de cualquier manera de la calle, meterlos en jaulas y encasquetarlos en la primera familia sin complicarse de más, (que desgraciadamente conozco alguna) que esas son caso aparte… Encontramos también a aquellas que realmente se interesan por formarse para hacer bien su labor de ayudar, que también hay incluso tuve la suerte de conocerlos en mis formaciones de educación canina y tengo la suerte de trabajar con una muy buena de Cádiz. Encontramos a un numeroso grupo de asociaciones que dedican su vida, su energía y su tiempo para conseguir una sociedad más responsable con los animales, pero por desgracia no han tenido una formación previa para poder entender desde el respeto a aquellos a los que quieren ayudar, y por ello cometen errores. Esto es algo que ya hemos comentado en muchas situaciones y por desgracia he sido testigo de ello como voluntaria en alguna que no se ha preocupado de mirar más allá, pero este año hemos tenido la suerte de conocer a un grupo de madrinas de Granada que sí que se preocupan por el bienestar de los animales a los que rescatan, y su motor es ayudar a los animales con el apoyo de una asociación de Madrid.

El rescate es el primer eslabón de muchos a la hora de ayudar a un animal, después llegan una serie de pasos que son cruciales para asegurar el bienestar del mismo y asegurar una vida feliz con una familia responsable que quiera entenderlo.

Con esta asociación tuvimos una experiencia que me hizo darme cuenta de la importancia de empezar a hablar públicamente de ello y creo que sería súper importante que los propios ayuntamientos financiaran la formación de estas asociaciones de una educación canina lógica y respetuosa, porque muchas veces no es la falta de ganas si no de conocimiento. Os cuento cómo paso:

Esta asociación nos comentó que necesitaba que tuviésemos en residencia y trabajo a una perrita con miedo que habían recogido del campo con sus bebés, porque ellas tenían el miedo de que nevara y pasaran frío. Entendemos por teléfono que tienen 3 meses, y entonces pensamos que no había problema en separarlos, pero cuando llega la mamá la vemos asustada y sobretodo desconcertada y preocupada…entonces es cuando viendo su preocupación volvemos a preguntar cuánto tiempo tenían los bebés y nos comentan las dos voluntarias que tienen sobre el mes y poco y es entonces cuando entendemos que le pasa a la perrita. Pero entendimos un poco más cuando nos cuentan la progresividad del día que había tenido. Nos cuentan que cuando la recogen de una señora que medio la pudo meter en su casa hasta ese día la montaron fácilmente encoche el al meter a sus cachorros, puesto que iría al fin del mundo detrás de sus hijos. Después la llevaron al veterinario, con toda su buena fe, porque estaban preocupadas por su aspecto y querían ver su estado de salud, pero como el veterinario tenía mucho trabajo se quedó en una jaula de hospitalización hasta que pudieron atenderla por la tarde, mientras repartían a sus cachorros en casas de acogida, a personas que amablemente se ofrecieron a cuidarlos con muchísimo amor, pero demasiado lejos de su madre. Finalmente llevaron a la perrita con nosotros a quienes no conocía de nada y con un montón de incógnitas, en realidad sería muy importante que los bebés estuvieran con su mamá y que se podían quedar con ella que nosotros no teníamos problema.


Las chicas al explicarles los motivos de tanta importancia para la madre y los cachorros no dudaron un momento en movilizarse para devolver a los cachorros con su madre, ellas realmente querían ayudarle pero no tenían ni idea sobre lo que le habíamos contado, de echo nos decían que le hubiera resultado más fácil traerlos con la madre. Entonces en cuestión de media hora los bebes volvían a estar con su mama en una madriguera que les fabricamos dentro de su habitación para que se sintieran los mas cómodos posibles. La verdad es que los que tuvimos la suerte de estar en el encuentro, fuimos pocos (solo 3) para no entorpecer la comunicación entre la mamá y sus cachorros. Fue precioso, un momento que difícilmente olvidaré.

La mamá sabía que sus niños habían tenido demasiado estrés ese día y aunque por dentro seguro que se moría de alegría, por fuera intentaba mantener la calma para que sus cachorros no se excitaran mucho y pudieran descansar esa noche.

Ella se quedó al lado de la madriguera para que sus hijos llegaran por sí mismos a tumbarse y recibieran el calor de su mamá. Poco a poco empezaron a andar alrededor hasta que uno la vió y corriendo comenzó a mamar, fue en ese momento donde todos reconocieron el sonido de tomar la leche de su mamá y corrieron con ella, todos menos dos: uno se quedó asustado dentro del transportín.

Le pedimos a la voluntaria que esperara un poco, que al final iba a ir también pero que necesitaba tiempo. Esperamos unos 6 min aprox. Y a su ritmo salió pero no se dió cuenta que estaban al final de la habitación y la madre espero a ver si lo conseguía por el solo, pero viendo que no, le echo una mano: empezó a lamer a uno de sus hijos fue entonces cuando este que estaba deambulando recordó el sonido de los besitos de su madre….

-Ese sonido lo escuché antes….¡¡¡es mi mamá!!!

Al reconocer el sonido corrió hacia su madre y empezó a mamar. Ya solo quedaba uno, tardó 3 min, a este le costó más y fue entonces cuando uno de sus hermanos fue a recogerlo y le indicó el camino hacia su mamá. Fue algo precioso, un momento que no hubiésemos vivido ni ellos aprendido si hubiéramos interferido en algo tan personal como es el reencuentro entre una madre y sus cachorros.

Yo invito a las personas que ayudan a animales que lo sigan haciendo y disfruten de ello de una forma menos invasiva porque solemos entorpecer en conversaciones muy importantes para ellos.

Por eso escribo este artículo, para invitar a las personas que ayudan a animales a disfrutar de ofrecerles una ayuda menos invasiva, para evitar entorpecer momentos muy importantes para ellos. Como cuando cogemos a un animal de la calle y tiene tantos miedos, que yo recomendaría que aunque el estado de salud es importante (si no es de vida o muerte, y es sólo para ver el estado general) no llevemos al animal justo después de la recogida o ese mismo día porque así podremos darle la oportunidad a ese animal de ir a un lugar que a ningún perro le gusta, donde le van a realizar una serie de manipulaciones a las que no está preparado con una cara conocida al menos de 2 días. De esa manera podrá apoyarse en esa persona cuando tenga miedo durante la consulta porque... ¿realmente un día o dos va a marcar la diferencia en su salud? Pero realmente sí que lo marca en su estado de bienestar psicológico.

Los cachorros estuvieron los 3 primeros días casi sin salir de su madriguera


Para asentar un poco más las bases de cómo ayudar a los animales a los que rescatamos (no creándole más problemas de los que ya tienen) hemos organizado el

curso-taller “la importancia de saber ayudar” en el que uno de los temas que tratamos es de madres con cachorros o cachorros abandonados, para poder ofrecerles lo que necesitan en ese momento. También hablamos del momento de la recogida de la calle y del período de adaptación, entre otras cosas. Porque aunque parezcan tonterías son cosas que deberíamos tener en cuenta a la hora de ayudar, no es solo sacar a un perro de la calle o ayudarle en su estado de salud, que también, al final las heridas se curan, pero la parte psicológica no se arregla tan rápido, podemos ayudar si desde el principio comprendemos lo que necesita e intentamos no crearles más trabas en esa recuperación.


Para terminar os dejo algunos bonitos momentos que nos dejaron la perrita y sus cachorros:

La madre (pasado una semana) diciéndoles a sus hijos que se queden en casa que todavía no deben de salir


Los cachorros la semana que se fueron interaccionando con los demás perros



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